Artículo Exclusivo: Minería no metálica e industria del cemento: una alianza estratégica para el desarrollo sostenible

Artículo Exclusivo: Minería no metálica e industria del cemento: una alianza estratégica para el desarrollo sostenible

Por: JULISSA A. BÁEZ
Directora ejecutiva de ADOCEM
www.adocem.org

Para “El Mundo de los Negocios”, y demás Multimedios de The Ballester Business & Media Group.

La minería no-metálica es la más extendida en el territorio nacional, con más cantidad de actores y operaciones de diversas escalas y características. A diferencia de la minería metálica, que extrae oro, plata o cobre, esta rama se enfoca en recursos como calizas, arcillas, yeso, puzolanas y arenas, materiales que difícilmente percibimos en su estado natural, pero que resultan indispensables.

Hay muchos aspectos comunes para la minería metálica y la no-metálica, que conciernen básicamente a los tipos de derechos mineros, los procesos de solicitud, las obligaciones y derechos generales de los titulares, los principios básicos de tributación, entre otros. No obstante, hay por igual muchos otros aspectos que difieren entre ambos tipos de minería debido esencialmente a la naturaleza y al valor de los materiales que de ellas se obtienen.

La importancia de la minería no metálica puede resumirse en tres dimensiones:

BASE DE LA CONSTRUCCIÓN E INFRAESTRUCTURA

Gran parte de los insumos que permiten levantar carreteras, puentes, viviendas y hospitales proviene de esta minería. El cemento, el concreto, los vidrios y las cerámicas se sustentan en minerales no metálicos.

DIVERSIDAD DE USOS INDUSTRIALES

Más allá de la construcción, estos recursos participan en la fabricación de fertilizantes, papel, plásticos, cosméticos y productos químicos, lo que convierte a la minería no metálica en un eslabón transversal de la producción moderna.

MOTOR DE DESARROLLO LOCAL Y SOSTENIBLE

Al ser recursos abundantes y de bajo costo, suelen explotarse en zonas cercanas a las industrias, generando empleos y dinamismo económico en las comunidades. Con buenas prácticas de gestión ambiental y rehabilitación de canteras, la actividad puede desarrollarse de manera responsable, garantizando equilibrio entre crecimiento y conservación.

Entre todas estas aplicaciones, una de las más relevantes es su vínculo con la producción de cemento. La caliza, por ejemplo, es la materia prima por excelencia para elaborar clínker, el componente básico del cemento. A ella se suman la arcilla como fuente de sílice y alúmina, el yeso como regulador del fraguado y, cada vez más, las puzolanas naturales que permiten fabricar cementos más sostenibles al reducir el consumo de clínker y, con ello, las emisiones de CO.

Este encadenamiento productivo convierte a la minería no metálica en un soporte directo de la infraestructura. Cada obra vial, cada puente, cada vivienda y cada espacio urbano parte de un recorrido que comienza en una cantera. En países como República Dominicana, donde la industria cementera es motor de inversión, empleos y crecimiento económico, la relación con la minería no metálica cobra un valor estratégico.

No obstante, el desafío actual va más allá de garantizar la disponibilidad de materias primas. Tanto las canteras como las fábricas de cemento deben gestionar con responsabilidad sus impactos ambientales y sociales. La rehabilitación de terrenos, el aprovechamiento eficiente de recursos son hoy pilares fundamentales para armonizar la producción con los compromisos climáticos y las expectativas de las comunidades.

La minería no metálica y la industria del cemento representan, en definitiva, un círculo de dependencia mutua. De su capacidad para innovar y adoptar prácticas sostenibles dependerá no solo el suministro de materiales esenciales, sino también la construcción de un futuro más equilibrado, donde desarrollo y sostenibilidad puedan caminar de la mano.

Los minerales no metálicos son, en definitiva, un pilar invisible del desarrollo. Reconocer su importancia y gestionarlos bajo criterios de sostenibilidad es clave para asegurar que continúe siendo motor de progreso económico y social, al tiempo que protege los recursos y el entorno de las generaciones futuras.