Por Dr. María Teresa Montilla y Néstor Montilla, PhD

En el marco de la XXVI edición de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo con sede en La Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, recibimos la invitación del escritor Diógenes Ramón Abreu, a nombre del Ministerio de Cultura de la República Dominicana, a participar en esta antología de ensayos de autores dominicanos residentes en el exterior. Nos instó a compartir un ensayo en forma de reflexión sobre el aporte de María Teresa, mi esposa, y un servidor al avance y fortalecimiento socioeconómico y político de la Diáspora dominicana en Los Estados Unidos de América.
La reflexión que aquí presentamos esboza más bien una especie de resumen selectivo, factual y cronológico de nuestra participación y legado como pareja enfocada en abogar por el apoderamiento cívico y ejercicio de derechos civiles de los dominicanos en los Estados Unidos a lo largo de más de tres décadas.
Se entiende que mejorar el entorno humano requiere dirigentes visionarios, éticos e íntegros comprometidos con la noble causa del bienestar colectivo. Nos complace meditar sobre las diversas formas en que hemos mejorado nuestro entorno a través de la dedicación y el trabajo mancomunado con cientos de dirigentes que de manera voluntaria y generosa aportan tiempo, talento y labor al honorable esfuerzo de definir el papel de la diáspora dominicana en la sociedad estadounidense.
Era el año 1995 y la población creciente de la diáspora dominicana en USA se estimaba en casi un millón. Había urgencia de un plan estratégico de trabajo que nos permitiera visualizar los retos, expectativas y el proceso de avance educacional, socioeconómico y político de la diáspora dominicana.
De entrada, nos urgía–y logramos–algo tan básico como cambiar la conversación sobre la realidad y percepciones infundadas de las características idiosincráticas del dominicano en el exterior. Logramos un cambio en la opinión pública enfocada en aspectos negativos a una imagen más correcta, destacando que el dominicano es gregario, que valora la familia, la educación, que tiene una sólida ética de trabajo, que disfruta la participación cívica y se esmera en mantener la fe y avanzar en todo ámbito social.
Una vez logrado este cambio de perspectiva social, nos era necesario, simultáneamente:
a) crear organizaciones comunales de apoyo a nuestros esfuerzos por superación;
b) crear las condiciones para que los dominicanos participaran efectivamente en el proceso político estadounidense de manera que lograramos representación local, estatal y federal; y
c) establecer una voz nacional que expusiera nuestros aportes y transmitiera nuestras exigencias.
Hacer una reflexión o escribir un ensayo sobre el proceso seguido por cualquier conglomerado humano para lograr metas, conlleva revisar motivos, conocer trasfondos, desempolvar esqueletos sociales, entender crisis étnicas y de clases, explicar situaciones particulares, exponer cicatrices de guerra y listar bonanzas y prospectivas que resultan de la experiencia migratoria. En el caso de la emigración dominicana masiva a los Estados Unidos, comenzó involuntariamente luego de la caída del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1961 y la segunda ocupación estadounidense de la República Dominicana del 1965.
Mucho se ha escrito acerca del dominicano en el exterior. En las últimas siete décadas, se han publicado estudios sobre la migración dominicana a los Estados Unidos, incluyendo investigaciones pioneras del Dr. Silvio Torres-Saillant y la Dra. Ramona Hernández, quienes han dirigido el Instituto Para Estudios Dominicanos en el mayor sistema universitario público urbano de los Estados Unidos —The City University of New York (CUNY).
Este escrito se basa, no en estudios académicos publicados, o datos demográficos, o información diseminada por los medios de comunicación, o declaraciones fortuitas hechas en el fragor político, sino en nuestra propia experiencia migratoria y participación cívica en las trincheras urbanas donde se asentaron los inmigrantes dominicanos y las comunidades multiculturales residentes en EE. UU.
Partiendo de esta premisa, nos satisface decir que somos parte de esa migración masiva y continua que se produce a partir de la adopción de la Ley de Inmigración y Nacionalidad adoptada por el Congreso estadounidense en el 1965, justo durante el apogeo del Movimiento por los Derechos Civiles en ese país. Esta ley dio prioridad a la reunificación familiar.
Fue bajo estas circunstancias que la familia de María Teresa emigró de Santiago a EE. UU. a principios del 1970, a petición de su padre, quien por participar en la gestión del Movimiento 14 de Junio era un exiliado político del gobierno de Joaquín Balaguer. Era una niña precoz de 14 años con una conciencia social en acorde con la de niños de esa edad formándose dentro de una sociedad en tumultuoso desarrollo político-social como era la República Dominicana de esa época.
Yo, en cambio, emigré al principio de los 1980 cuando comenzó la emigración masiva impulsada por una profunda crisis económica que provocó altos niveles de pobreza, desempleo, insalubridad, inseguridad y desesperanza, principalmente entre la población joven de la República Dominicana. Antes de emigrar tuve la oportunidad de participar en programas recreativos juveniles de teatro popular o teatro callejero como parte de un movimiento de concientización nacional contra la opresión, desigualdad social y el imperialismo. Dirigidos por mentores de la talla de Diógenes Ramón Abreu, Reynaldo Disla, Aquiles Julián, y el abogado, cineasta y dramaturgo Julio Samuel ‘Jimmy Sierra’, estos programas fueron el fundamento de una conciencia política que exigía justicia social y verdadera democracia. Aprendí de mi mentor, Diógenes Ramón Abreu, a pronunciar, modular y proyectar la voz, dominio escénico, mantener postura correcta, hablar en público, escribir cuentos y a concientizar al pueblo a través del teatro.
A los 17 años me gradué de escuela superior y pasé el examen de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía presidida por la extinta Zaida Ginebra de la Rocha, viuda Lovatón. Con el carnet o licencia de locutor fungí como locutor y periodista de noticias. Matriculado en la Escuela de Derecho de la Universidad Central de Este en San Pedro de Macorís, no fue posible culminar los estudios debido a la falta de estabilidad en el país y la carencia de un futuro profesional para los jóvenes. Como otros compañeros de estudios atraídos por descripción de prosperidad en el exterior, emigre a EE. UU. en busca de oportunidades educacionales y de empleo; efectivamente ignorando ofertas de estudiar en Moscú, en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Patrice Lumumba o en universidades en Alemania.
María Teresa y yo llegamos por separado, a EE. UU. Terminamos de criarnos y desarrollarnos en la diáspora—ella en Paterson, New Jersey y yo en Washington Heights, New York. Eventualmente, la vida nos unió en matrimonio al encontrarnos en los afanes de abogar por el apoderamiento de las comunidades diversas de EE. UU.
Luego de graduarse de la John F. Kennedy High School, María Teresa continuó sus estudios universitarios a la vez que iniciaba una carrera en administración en el Sistema Judicial del Estado de New Jersey de donde se jubiló después de 28 años de servicio. Yo me dediqué a laborar a estudiar en The City University of New York, donde aprendí inglés y establecí una carrera en educación y administración universitaria a lo largo de tres décadas.
Paralelo a nuestros logros profesionales, nos dedicamos a abogar por el avance de las comunidades multiculturales en los Estados Unidos. Esta honorable labor la hemos hecho a lo largo de tres décadas y desde diversos enfoques: enseñando—hemos fungido como profesores, oradores y conferencistas; coordinando conferencias y simposios estatales y nacionales; creando e implementando proyectos programáticos como campañas de registro de votantes y participación en el censo nacional; fundando y dirigiendo organizaciones sin fines de lucro, incluyendo CONLAMIC, la Coalición Nacional de Ministros Cristianos Latinos en USA que representa más de 16,000 iglesias evangélicas en 32 estados, el Instituto Para Estudios Latinos (ILS), y La Mesa Redonda Dominico Americana (DANR).
Fundado en el 2001, el Instituto Para Estudios Latinos (ILS), es una entidad sin fines de lucro, reconocida por el gobierno federal como una organización 501 C (3), cuya tarea es estudiar, investigar, documentar, desarrollar y resaltar la rica herencia y la aportación de los latinos en los Estados Unidos. Este objetivo se ha logrado a través de la promoción e implementación de programas, publicaciones, iniciativas y actividades de divulgación.
La lista de aportaciones del ILS incluyen programas de mentoría, liderazgo juvenil, cuidado pastoral, emprendimiento, inmigración y naturalización, conferencias sobre asuntos dominicanos, alfabetización financiera, inscripción de votantes, y censos. El Instituto lleva a cabo estudios e investigaciones de campo sobre tendencias sociales y poblacionales. Las conclusiones de estos estudios son compartidos con instituciones de aprendizaje, la legislatura y el panorama empresarial en el estado con propósito de informar la formulación de política pública y estimular la creación de programas e iniciativas que favorezcan las comunidades diversas.
Una lista parcial de estudios, documentales y publicaciones incluyen:
- Primer Estudio Socioeconómico y Demográfico de los Dominicanos de New Jersey por la Dra. Ramona Hernández, Directora del Instituto de Estudios Dominicanos de CUNY, y el Obispo Alejandro Benjamín, Profesor del Bergen Community College en New Jersey.
- New Jersey Dominicans: A Decade of Achievements – Libro y documental sobre la migración de los dominicanos a New Jersey, a partir del 1947.
- Los Panfleteros de Santiago – un libro de 150 páginas y un documental de 57 minutos sobre 32 jóvenes que se rebelaron contra el régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1959. Fueron capturados, torturados y desmembrados por la causa idealista de transformar la República Dominicana en una sociedad libre, justa e inclusiva. El documental y el libro, basados en el relato del Dr. Ramón Antonio Veras, complementan la historia dominicana.
- Generaciones Judías Dominicanas – Documental de corto metraje sobre la historia de los descendientes de los primeros judíos perseguidos que fueron bienvenidos, protegidos y acogidos en la República Dominicana a finales de la década de 1930.
- Asentamiento Afroamericano en Samaná – Documental de 28 minutos sobre la historia inédita de miles de esclavos estadounidenses libertos quien se radicaron en La Española en 1824.
- Identidad Dominicana – Documental sobre las raíces de los diferentes grupos étnicos que conforman la identidad dominicana, incluyendo las migraciones árabes, africanas, judías y asiáticas, así como la influencia cultural de los haitianos y los descendientes de esclavos africanos. La Dra. Irma Nicasio, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el Dr. Odalis Pérez, el Dr. Silvio Torres-Saillant y otros destacados estudiosos colaboraron en el documental.
- Diáspora e Identidad – Documental de 57 minutos sobre la influencia de la Diáspora en la identidad Dominicana. Dr. Frank Moya Pons, Dr. Silvio Torres-Saillant, y entre otros expertos, la Dra. Irma Nicasio colaboraron en el documental.
- Los Premios Ilustres – Iniciativa distintiva del Instituto de Estudios Latinos con el propósito de documentar y destacar el aporte de los latinos al avance de los Estados Unidos de América. Aportes de
losíconos latinos se presentan en video y publicación de colección. El Proyecto destaca el aporte de 150 latinos alrededor de los Estados Unidos en el ámbito científico, corporal, industrial, educacional, artístico, religioso, político y social. - Reseña de Arthur O. Eve – Documental de corto metraje sobre el primer dominicano- estadounidense elegido a un cargo público en los Estados Unidos.
- Cuatro décadas de migración femenina, remesas e impacto en la economía dominicana – Libro escrito por la Dra. Irma Nicasio, Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Establecida en 1997, DANR hizo historia por ser la primera organización nacional abogando por el apoderamiento de los dominicanos en los Estados Unidos y sus territorios. Con sede en Washington, DC, la DANR se convirtió en la organización que abogó por derechos a educación, seguro de salud, desarrollo económico, inmigración, derechos civiles, participación cívica y apoderamiento político de los dominicanos en EE. UU.
La Conferencia Nacional Anual de DANR reúne a la diáspora dominicana con el propósito de planificar estratégicamente una agenda colectiva de apoderamiento y desarrollo. Sus logros más notables incluyen:
a) cabildear por la adopción del acuerdo de libre comercio de USA que inicialmente excluía la República Dominicana. Como resultado del cabildeo de la Mesa Redonda, el país fue incluido en el acuerdo.
b) cabildear por la introducción del Dream Act, una propuesta de ley enfocada en permitir un estatus migratorio permanente para individuos indocumentados.
c) proponer y lograr un distrito federal legislativo favorable a la elección de un dominicano al congreso de los Estados Unidos.
A través de estas y otras organizaciones parecidas, hemos presidido un movimiento nacional y establecido sistemas que incluyen acuerdos de colaboración interinstitucionales con universidades y entidades públicas y privadas y de la comunidad de fe, para garantizar el desarrollo educacional, socioeconómico y político de la diáspora dominicana en los Estados Unidos.
La diseminación de información, informes y evaluación de avance y próximos pasos del movimiento se ha realizado a través de conferencias periódicas. Calculamos que en conjunto hemos coordinado más de 60 foros o conferencias estatales y nacionales en las pasadas dos décadas.
El movimiento ha sido de tal envergadura y multipartito ya que combinaba cabildeo en ayuntamientos, legislaturas estatales y el Congreso Estadounidense en Washington, DC. con implementación de proyectos e iniciativas resultantes del cabildeo. Paralelo a esta labor, mantuvimos lazos con el gobierno de la República Dominicana, particularmente con el presidente de turno, candidatos presidenciales, legisladores, agencias gubernamentales, empresarios, universidades, estudiantes y organizaciones sin fines de lucro, de manera que se lograra colaboración y resultados tangibles.
Las conferencias realizadas se convirtieron en eventos donde se congregaban dirigentes políticos, comunales y profesionales de Estados Unidos incluyendo gobernadores, senadores y congresistas; y de República Dominicana, como los expresidentes Hipólito Mejía, y Leonel Fernández. Nuestros archivos reflejan la visita del economista y empresario dominicano Luis Rodolfo Abinader, quien disertó en la Conferencia Para Asuntos Dominicanos en Rutgers University en New Jersey, el domingo 22 de febrero del 2015. Siendo candidato a la presidencia de la República, disertó sobre su plan económico para el país en preparación para su elección como presidente.
En cada conferencia local, estatal o nacional contábamos con una audiencia cautiva que garantizaba atención a las disertaciones y propuestas presentadas. Por esa razón, como parte programática de La Mesa Redonda, la Junta de Directores incorporó el discurso anual del Presidente para establecer planes a corto y largo plazo e informar sobre el estado de los dominicanos en USA.
Como Presidente de DANR, en el ano 2009, llevamos a cabo la conferencia anual en el Centro de Convenciones de Walt Disney World en Orlando. La asistencia de más de 500, incluyó funcionarios electos y nombrados, catedráticos, estudiantes y personalidades como el extinto Freddy Beras Goico, Rafael Solano, Nini Cáfaro, el Dr. Ramon Antonio Veras, Thomas Pérez, el Dr. Félix Matos Rodríguez, entonces presidente de Hostos Community College, Adriano Espaillat entonces Senador por el estado de New York, y entre otros, el Dr. Guillermo Linares, entonces Asambleísta por el estado de New York, representantes de corporaciones que auspiciaban la conferencia y miembros de DANR.
En mi primer discurso anual sobre el estado de la comunidad dominicana en EE. UU., establecimos las prioridades a seguir para la década del 2010 al 2020. La agenda, daba prioridad a la educación a todos los niveles, incluyendo acceso a cursar carreras universitarias pagando matricula asequible y suplementada con becas. También se priorizó el desarrollo económico con ayuda técnica y préstamos asequibles para pequeños negocios, y desarrollar programas de capacitación para nuevas generaciones de lideres y emprendedores.
Una de las prioridades principales fue crear las condiciones para elegir el primer dominicano al Congreso estadounidense. La estrategia multipartita a seguir consistió en varios aspectos incluyendo, a) la formación de un comité de acción política para captar recursos y proveer asistencia técnica a candidatos a puestos políticos; b) una campaña nacional llamada Uno Mas Uno para que los dominicanos fueran contados correctamente en el censo decenal; c) participación directa en el proceso de redistribución de distritos congresuales; d) programa de concientización para que los dominicanos solicitaran ciudadanía por naturalización; y e) campañas de inscripción de votantes para que los dominicanos votaran en elecciones locales, estatales y federales.
Organizamos unos 120 concilios de base en diferentes estados para abogar por la agenda de DANR, endosar candidatos comprometidos con el apoderamiento de las comunidades multiculturales, concientizar sobre la importancia de participar en el proceso político, establecer negocios en nuestras comunidades, y capacitación por medio de estudios universitarios. No solo abogábamos por apoderamiento con palabras, sino con hechos… y mucho trabajo. Sirviendo de modelo, nos lanzamos al ruedo político—María Teresa fue candidata a la alcaldía de Paterson, New Jersey y yo al congreso estadounidense.
El fin es que la implementación de estas iniciativas nos tomó varios años y un recorrido de miles de millas alrededor de Los Estados Unidos y sus territorios incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes Americanas donde habían enclaves de la diáspora dominicana.
En el 2010, convocamos a una reunión plenaria en el Capitolio en Washington, DC para llevar a cabo nuestra convención anual. Allí pronuncié mi segundo discurso presidencial sobre el estado de los dominicanos en EE. UU. Reafirmé la agenda que habíamos establecido en la conferencia que llevamos a cabo en Walt Disney World en el 2009, enfatizando la prioridad de elegir un congresista que representara los intereses de las comunidades multiculturales del distrito. Motivamos a los participantes y miembros de la Liga de Oficiales Electos Dominicanos a apoyar el Proyecto Nacional de Redistribución de Distritos Electorales de DANR.
Con respaldo de la membresía y partes interesadas, el Proyecto de Redistribución de Distritos Electorales fue fructífero. A través de ILS y DANR contratamos expertos y abogados; diseñamos mapas electorales congresuales reflejando la creciente población latina; diseñamos mapas para senadurías, asambleas estatales, y distritos municipales en New York, New Jersey, Rhode Island, Massachussets y otros estados y ciudades con población dominicana significativa. Coordinamos y entrenamos docenas de personas para testificar a favor del proyecto distrital para crear un distrito congresual con mayoría Latina en audiencias públicas llevadas a cabo por las comisiones estatales de redistribución de distritos electorales. Junto a nosotros, los testigos abogaron por la creación de distritos minoritarios que garantizaran la elección de candidatos escogidos por comunidades marginadas y privadas de su derecho a representación política.
Es importante notar que la lucha por representación política con el establecimiento y los tribunales fue ardua, dura, y costosa. Entre nosotros, los dominicanos particularmente, fue agotadora y a veces dolorosa; causó riñas, conflictos y enemistades que aún perduran. Algunos individuos con intereses políticos particulares se ensañaron contra los dirigentes de DANR y su agenda de apoderamiento progresista. Hubo boicot en contra de la conferencia anual, actividades, y esfuerzos de recaudación de fondos de DANR. Al final, se convocó al liderazgo dominicano al Capitolio en Washington, DC con el propósito de coalescer alrededor de la agenda de apoderamiento de DANR. Luego de una intensa sesión de introspección, los ánimos se calmaron y se acordó mancomunar esfuerzos para materializar nuestro objetivo de lograr representación federal.
La lucha continuó en pos de abogar por un distrito congresual factible para elegir un individuo capaz de representar las diversas comunidades de Washington Heights y vecindarios circundantes al norte de Manhattan. El objetivo era elegir un dominicano al congreso de los Estados Unidos.
Encabezados por María Teresa y un servidor, fuimos un grupo al Tribunal Distrital de los Estados Unidos en el Distrito Este de New York. Armados con mapas electorales recién diseñados y largas declaraciones legales, testificamos a favor de la creación de un distrito congresual minoritario que incluyera las crecientes poblaciones de Washington Heights en Manhattan y el oeste del Bronx en New York.
La prensa escrita y televisada y los medios cibernéticos, incluyendo el New York Times, el NYDaily News, El Diario La Prensa, periódicos dominicanos y otros, informaban constantemente sobre los pormenores del esfuerzo de La Mesa Redonda Dominico-Americana, para lograr el avance en representación política de las comunidades minoritarias y particularmente la dominicana. Eventualmente, el mapa congresual propuesto fue aceptado/aprobado con modificaciones por el Tribunal.
La noticia fue que el mapa electoral que incluía Washington Heights y parte del oeste del Bronx donde se estaba desencadenando una explosión demográfica de comunidades étnicas diversas hacía posible elegir un congresista que los representara. Tras varios intentos de derrocar al extinto congresista incumbente del nuevo distrito electoral, Charles Rangel, el entonces Senador Adriano Espaillat prevaleció convirtiéndose en el primer dominicano electo al Congreso de los Estados Unidos.
Debemos notar que algunos dirigentes comunales y otros se eximieron de participar públicamente en estos esfuerzos porque temían perder sus trabajos o sufrir retaliación política como pasó con muchos de nosotros, incluyendo a María Teresa y yo mismo. El riesgo – que se materializó – era experimentar acoso y emboscadas y en casos particulares, tomaron lugar serios atentos contra la carrera profesional de algunos dirigentes de DANR como llamadas oficiales a sus empleadores para que los despidieran de sus puestos de trabajo. Todo por la osadía de atreverse a abogar certeramente por justa representación política para la diáspora dominicana.
Debemos reconocer que crear las condiciones para lograr el apoderamiento político de la diáspora dominicana fue posible gracias al trabajo mancomunado de abogacía de DANR, el Instituto Para Estudios Latinos, la comunidad y docenas de otras organizaciones incluyendo La Alianza Para el Liderazgo Latino de New Jersey y principalmente LatinoJustice (PRLDEF), una organización de dirigentes puertorriqueños que aboga por igualdad, contra la discriminación, y en defensa de los derechos civiles.
Entre los logros significativos obtenidos en diferentes ámbitos no podemos obviar el logro de la capacitación de una generación de dirigentes comunales, a través de la Academia de Liderazgo del Instituto Para Estudios Latinos en colaboración con DANR, Berkeley College, The Latino Leadership Alliance of New Jersey y otras organizaciones.
Un número considerable de los graduados de la Academia se lanzaron al ruedo político y ganaron curules a nivel local y estatal y hoy sirven como concejales, asambleístas, senadores y miembros de entidades gubernamentales como juntas de educación y comisiones diversas.
La lista y logros de los proyectos e iniciativas que hemos ejecutado es muy extensa para incluirla aquí. Podemos hacer notar sin embargo, que los resultados de nuestra participación en tan honorable causa ha logrado realizar los objetivos identificados al inicio de nuestra incursión:
a) Reenfocar la conversación sobre la diáspora dominicana – DANR y sus colaboradores han cambiado la conversación estereotipada que existía entre ciertos círculos que alegaban peyorativamente que los dominicanos eran proclives a conducirse al margen de la ley. Después de más de dos décadas de iniciativas y abogacía por apoderamiento, la diáspora dominicana es hoy apreciada por su aporte y logros socioeconómicos y políticos. Hoy, en los Estados Unidos se sabe que los dominicanos somos más que beisbol, desfiles, merengue, bachata, y comedores de mangú, arroz, habichuela y carne. Los estereotipos y suspicacia contra los dominicanos han ido quedando atrás. Habiendo aportado billones de dólares al erario y las economías de USA y de la Republica Dominicana, la diáspora dominicana se enfoca ahora en hacia donde es que nos encaminamos como conglomerado humano que llegó para quedarse, multiplicarse y contribuir al engrandecimiento de los Estados Unidos.
b) Crear organizaciones comunales de apoyo a nuestros esfuerzos por superación – la diáspora dominicana cuenta con innumerables organizaciones comunales locales que sirven de apoyo, protección y diseminación de sus programas e iniciativas.
c) Crear las condiciones para que los dominicanos participen efectivamente en el proceso político estadounidense de manera que logremos justa representación local, estatal y federal proporcional al crecimiento demográfico—los dominicanos han logrado representación a todos los niveles de gobierno de los lugares donde residen. El enfoque ahora es lograr apoderamiento sostenible.
d) Establecer una voz nacional inclusiva que exponga nuestros aportes y transmita nuestras exigencias – Por más de dos décadas, La DANR fue la voz nacional de la diáspora dominicana en los Estados Unidos. Fungió como congresista per se representando la diáspora dominicana en el Capitolio. DANR luchó por derechos civiles y en contra de prácticas discriminatorias. Recordamos con entusiasmo que unimos esfuerzos con dirigentes como el entonces concejal Ydanis Rodríguez, para protestar en contra de Columbia University por despedir arbitrariamente a Feniosky Peña-Mora, PhD, que fungía como Decano de la School of Engineering and Applied Science.
También recordamos con entusiasmo que el liderazgo y los concilios locales de DANR condujo una rueda de prensa en las escalinatas del Capitolio en San Juan Puerto Rico el 11 de noviembre del 2013, para instar al gobierno dominicano a reconsiderar la decisión del Tribunal Constitucional de la Republica Dominicana de desnacionalizar a cientos de miles personas nacidas en el país de madre o padre extranjero.
DANR ha estado a la vanguardia representando y defendiendo a la diáspora y abogando por justicia, equidad, oportunidades de desarrollo y apoderamiento socioeconómico y político.
Escribir esta reflexión sobre nuestra experiencia migratoria y prospectos de la diáspora dominicana, nos ha hecho reevaluar el propósito que nos ha mantenido entusiasmados a mí y mi adorada esposa María Teresa—el de abogar por el bienestar y desarrollo colectivo porque estamos llamados a hacerlo. La satisfacción que derivamos de esta gestión es recompensa basta y suficiente. El encontrarnos con estudiantes que capacitamos y formamos a través de la Mesa Redonda y del Instituto con maestría y PhD, sirviendo en posiciones significativas de sectores públicos, privados y de fe, nos confirma que valió la pena.
En esta conjuntura de nuestras nuevas vidas, jubilados de nuestra carrera profesional, equipados con experiencia y conocimiento invaluable, y con más ahínco y amor que nunca, nos proponemos lograr establecer una universidad cristiana y una escuela superior en la sede de lo que es hoy El Instituto Teológico La Gran Comisión, que hemos estado dirigiendo por los últimos dos años. El propósito es ofrecer oportunidades educacionales a una población de escasos recursos. Al servir con el componente de fe, estamos, más que educando y capacitando, transformando vidas para utilidad secular y eterna.
Concluimos con palabras que pronunciara el Profesor Silvio Torres-Saillant, PhD, Decano de la Facultad de la Universidad de Syracuse en la Conferencia Para Asuntos Dominicanos en Rutgers University en el 2016. El describió el aporte que mi esposa María Teresa y este servidor hemos hecho en pos del avance y apoderamiento de la diáspora dominicana y las comunidades multiculturales en los Estados Unidos de América, de la siguiente manera:
«Me parece claro que muchos de los avances que hemos logrado en los mercados electorales sobre los derechos de muchos de nuestros co-étnicos a posiciones de prominencia en las esferas municipales, estatales y federales del gobierno, se han beneficiado de las medidas de devoción que los Montilla han invertido en la creación de foros de varios tipos para avanzar un diálogo que amplíe nuestras visiones de lo que es políticamente posible para nosotros como comunidad étnica«.