Aumento de los tipos de interés

Por Félix Santana García

La oferta de dinero tiene un efecto importante en el nivel de la actividad económica y en la tasa de inflación. La banca central controla la oferta de dinero cuando quiere frenar o controlar el crecimiento de la economía y desacelera el crecimiento de la oferta de dinero.

Tal medida ocasiona inicialmente que aumenten las tasas de interés y se estabilice la inflación. El efecto contrario se produce cuando la banca central liberaliza la oferta del dinero.

Los instrumentos más importantes que utiliza la banca central para administrar la oferta de dinero con las operaciones de mercado abierto, que implican la compra o venta de títulos para modificar las reservas bancarias.

Cuando la banca central quiere incrementar la oferta de dinero, compra títulos del gobierno para estimular la economia, tal cual lo hizo el Federal Reserve Bank of New York (Fed) o Banco Central de los Estados Unidos casi desde el inicio de la crisis financiera e hipotecaria o Suprime, medida que evitó que colapsaran en su conjunto las actividades económicas de aquel país de igual manera procedió el Banco Central de Europa para evitar los mismos efectos debido a la crisis del Euro.

La Fed, aun paga los títulos mediante el envió de fondos a los bancos donde los operadores primarios tienen cuentas. Esta medida incrementa los saldos de depósito de los operadores, lo que a su vez incrementa las reservas totales del sistema bancario.

Los bancos entonces tienen fondos adicionales para prestar, por lo que la oferta de dinero aumenta y esto provoca que las tasas de interés disminuyan. Para incrementar las tasas, la banca central podría restringir la oferta de  dinero mediante la venta de títulos del gobierno. Las entidades emisoras llevan cabo de manera continua operaciones normales en el mercado abierto para mantener la actividad económica dentro de los límites definidos y, cuando se requieren ajustes más sustanciales, cambia sus estrategias de mercado abierto y realiza compras y ventas más considerables de las que efectúa con normalidad.

Se entiende que cuando el Gobierno gasta más de lo que recibe por concepto de ingresos fiscales, tiene un déficit. El gasto deficitario debe cubrirse con préstamos o con impresión de dinero. Si el gobierno pide prestado, como lo hace con frecuencia, la demanda adicional de fondos presiona al alza las tasas de interés.

Si se imprime dinero, la expectativa es que aumentará la inflación futura, lo que también impulsa a la alza las tasas de interés. Cuanto mayor sea el déficit del gobierno, mayor será el nivel de las tasas de interés.

El que las tasas a corto o largo plazos resulten afectadas en mayor medida, dependerá de cómo se financie el déficit. En consecuencia, no se pueden hacer generalizaciones acerca de cómo influirá el déficit en el rendimiento.

En economía, como en todo en la vida, los extremos siempre provocan un efecto negativo, pues si aumenta la oferta monetaria la inflación aumenta y si esta se restringe la economía se desacelera, de manera que se debe hacer política monetaria equilibrada de lo contrario se haría un daño que para su recuperación conlleva mucho tiempo y retraso en el crecimiento y desarrollo económicos.

La banca central como parte de su programa de política monetaria establece metas de inflación la cual después de un análisis minucioso de la economía persigue mantener la tasa de inflación en unos parámetros saludables para la economía pues si la inflación decae muy por debajo de la meta los agentes económicos no se estimularían en producir y vender y más aún si los precios caen en un proceso deflacionario o de muy bajos precios no tendría sentido endeudarse para aumentar la producción y las ventas.

Por lo anterior, la aún presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Yanet Yellen, quien será sustituida en el mes de febrero del año 2018 por el señor Powell, cree que es muy peligroso para esa nación de Norte de América que bajen los precios mucho más de lo que han bajado.

La Fed tiene actualmente como meta una franja de 1% a 1.25% para su tasa de interés de referencia a un día. La presidenta de la banca central de EE.UU. considera que con tasas tan bajas el banco central tendría menos margen que antes para reaccionar ante una debilidad económica.

Ella expresa que endurecer las políticas demasiado rápido podría dejar la inflación debajo de la referida meta y hacerlo demasiado despacio también conlleva riesgos y el mercado laboral podría ajustarse muy velozmente.

Las anteriores consideraciones surgen a raíz de que existe la determinación en esa entidad emisora seguir aumentando los tipos de interés  en el año 2018 lo que podría estancar el crecimiento económico que actualmente experimenta los EE.UU.

Entonces, lo que se ha hecho con la cabeza fácilmente se podría desbaratar con los pies.  En ese sentido los no conocedores de los efectos multiplicadores que podrían generar la adopción de algunas medidas económicas festinadas, se abalanzan en opinar el por qué la banca central dominicana no aumenta la tasa de política monetaria o de referencia con el fin de que los intermediarios financieros aumenten los tipos de interés que favorecerían los inversionistas de cartera no así el crecimiento y desarrollo económicos de la nación dominicana.

Es por ello que prima el dicho que la situación económica debe ser monitoreada cuidadosamente a los fines de tomar las medidas más adecuadas en el tiempo más oportuno. De manera que el mantener la tasa de interés de referencia en 5.25% es lo más adecuado a los fines de evitar que el costo del dinero se vaya de las manos a los responsables de mantener la estabilidad de los precios y el crecimiento macroeconómico estable con el propósito de que los agentes económicos puedan desempeñarse en un ambiente de menos incertidumbre, controlando las turbulencias del entorno que puedan afectar de forma negativa la economía dominicana.

En ese sentido, se aconseja previsión, cautela y continuar de cerca la observación de la economía norteamericana pues de continuar subiendo los tipos de interés, estos afectarían el costo de dinero externo captado por el país o deuda externa para financiar las actividades económicas, financieras y déficits fiscales.